Un
buen día se entera que un compañero de trabajo acaba de comprar
una vivienda, para lo cual, ha pedido una hipoteca. Se acerca, y le pregunta
¿qué condiciones de hipoteca tienes?.
A
medida que le va indicando el tipo de interés, la comisión de apertura, etc,
etc, se va dando cuenta que la hipoteca que usted tiene es bastante peor.
¿cómo solucionarlo?: cambiando de entidad o ''apretando'' a la suya.
Hay DOS formas de afrontar la negociación de un
cambio de entidad:
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Forma
PASIVA
-
Forma
ACTIVA
actuación
PASIVA
La
forma PASIVA es la que adoptan aquellas personas que se acercan de una en otra
entidad financiera, dirigiéndose a la primera persona que encuentran en el
mostrador, y diciendo... ''buenos días, quiero pedir información acerca de un
cambio de hipoteca''.
A
partir de entonces, dicha persona permanece PASIVA, y es el empleado del banco /
caja el que adopta la actitud ACTIVA, en cuyo caso:
-
Le
explica qué es un cambio de hipoteca.
-
Le
indica cuáles son las condiciones que su banco / caja aplica en ese caso.
-
Le
aconseja qué es lo mejor para su caso.
Es
evidente que está ''en manos'' del buen hacer de dicho empleado, y que todo lo
deja a la suerte de lo que pueda o quiera ofrecerle.
Tenga
en cuenta que la misión de esa persona no es otra que PRODUCIR BENEFICIO para
el que le paga, que no es otro que el BANCO / CAJA. Seguramente le aconsejará
bien, y le ofrecerá el mejor producto que esté en sus manos, pero bajo la
premisa que tiene que defender, ante todo, a quién le paga.
En
esta forma de actuar, NO vamos a invertir un segundo mas, porque como ya hemos
dicho, ''la suerte está echada'', usted está a merced de lo que le digan.
Sin
embargo, existe otra forma de actuar, que es la ACTIVA.
actuación
ACTIVA
La
forma de actuación ACTIVA es justamente todo lo contrario que lo anterior, es
decir, usted es la ''voz cantante'', sabe lo que quiere, sabe lo que necesita,
sabe donde quiere ir a parar, y sabe en todo momento dónde puede exigir, y
dónde merece la pena no profundizar.